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viernes, 23 de enero de 2015

Días de aprendizaje

Tiempo atrás, reflexionamos sobre una situación paradojal de nuestros días; el rol de las partidos autodenominados de "izquierda", su rol histórico, su posición frente a las mayorías, y en síntesis, su relación con la derecha, en todas sus formas.

El título de esas reflexiones fueron La Izquierda Invertida, y hoy a no demasiado tiempo  de publicar esas opiniones, nos encontramos ante otra situación paradojal, que buena parte tiene que ver con lo que en aquella otra oportunidad reflexionamos en relación a la derecha, su rol histórico y los métodos que a lo largo de 200 años, había utilizado para "hacerse" del control del estado, métodos entre los que mencionábamos su inserción  en el poder judicial; y entre otros conceptos decíamos:

"Este proyecto político al que todos conocemos o nombramos como Proyecto Nacional y Popular, es desde lo político, de  izquierda, por caracterizarlo de algún modo. 
  
¿Por qué?

Se lo puede caracterizar así, por composición de quienes lo sostienen; un gran y amplio conjunto de la sociedad que representa a una parte indiscutiblemente mayoritaria de la  argentina de hoy; por la militancia cotidiana, no solo partidaria, sino también social, empresarial, académica, científica; miles y miles de personas que día a día aportan buena parte de su tiempo y de su saber a la construcción de una sociedad mas justa y equitativa, en muchísimas áreas.

Se lo puede caracterizar así también, por la acciones de gobierno, inclusivas, distributivas, ampliando derechos, y si es necesario (sobre todo porque es necesario) quitando privilegios, algunos quizás no todos, pero esto es política, ni infantilismos, ni magia; sólo política.

Se lo puede caracterizar así, por realidad. Por esa realidad cotidiana que construyen mayorías en los distintos espacios donde la democracia se edifica día a día a base de participación, compromiso y responsabilidad de miles y miles de ciudadanos.

Desde lo ideológico, podemos decir que este proyecto tiene matices; porque es hoy por hoy una construcción que se está llevando a cabo; con las tensiones propias de una construcción colectiva donde las partes, no piensan, ni sienten ni actúan de la misma forma; afortunadamente; pero coinciden en esta coyuntura en que la unidad y la organización (inclusive en el disenso) es la única forma de construcción de las mayorías para las mayorías; ya que la diversidad y su aceptación, es condición necesaria para la construcción colectiva de mayorías. 

Desde lo ideologizante; es decir desde el tinte ideológico que desde afuera del espacio, se le quiere colocar a este proceso histórico, podemos percibir como mínimo dos grandes miradas. 

La primer mirada es la que hace y busca instalar la derecha que, con intereses encontrados desde lo económico y lo ideológico, y, con objetivos inconfesables para ser explicitados con la esperanza que las mayorías los acompañen, no encuentra hoy argumentos mas allá de la descalificación lisa y llana de cualquier hecho político que provenga tanto del gobierno, como de la sociedad movilizada; tanto mas si proviene de los dos espacios a la vez. 

Con esta falta de propuestas (confesables) y de intérpretes confiables a la sociedad; así como ayer apelaron a crear las condiciones necesarias e instigaron, apoyaron y participaron de los golpes de estado a gobiernos democráticos y luego participaron también de los gobiernos de facto que sobre esos golpes se encaramaron en la conducción del estado; sin otro objetivo que el de preservar o incluso aumentar los privilegios minoritarios que tienen; hoy, y no porque no quieran, sino porque no hay espacio para eso, se valen de todo el andamiaje institucional que durante dos siglos construyeron en el estado liberal, para valerse de las instituciones cooptadas, en su intento por resistir a la democratización de la República"....





Hoy, ya no se puede esgrimir el planteo, ni jurídico, ni político, de que el estado, en este caso el Poder Judicial, ante la duda debe estar del lado del más débil; hoy ya no se puede esgrimir el argumento de que es una discusión antagónica entre dos que se niegan entre sí, como si fueran pares, olvidando que de un lado, son grupos de poder económico concentrado, vinculado con intereses económicos y geopolíticos externos,  y que entre otras cosas hay causas en las que sus directivos a nivel local, están sospechados, cuando menos, de colaboración en el silencio, en crímenes de lesa humanidad, sobre los cuales además consolidaron su poder económico en las últimas tres décadas; y del otro lado está el Estado.



Lo que a esta Corporación Judicial parece no importarle, es que el Estado, en toda su dimensión, no es sólo una estructura de poder, en este caso es la estructura de poder que está siendo administrada por un gobierno legítima y constitucionalmente elegido por el 55% de la sociedad.

Hasta donde llega el entretejido de los interese económicos de la derecha y su infiltración, lisa y llana en el Estado Argentino, parece ser una incógnita difícil de develar.

De lo que hoy debemos tener mayor certeza, es que la lucha por la Justicia es una sola, los ámbitos de esa lucha, múltiples y muy variados. Incluso en el Poder Judicial.


Al Poder Ejecutivo y al Poder Legislativo, en todos los niveles de gobierno, la ciudadanía los reconfirma o no en sus funciones cada 2 o cada 4 años; a través de los procesos electivos.

¿Cómo y cada cuánto puede la sociedad reconfirmar o no en sus funciones, a quienes ocupan el Poder Judicial para utilizarlo en desmedro de lo justo?

Encontrar respuestas a este interrogante, y llevar adelante las acciones correspondientes, es hoy, el deber de cada ciudadano que vive por y para una sociedad justa y equitativa. 

Ya no se discute solamente dinero. 

Habrá que ver quien se para de un lado, y quien del otro; y no podrán culpar al gobierno de fomentar divisiones y enfrentar a la sociedad. 

La peor violencia, es la violencia ejercida desde el Estado. Así lo aprendimos los argentinos en la experiencia mas amarga que nos haya tocado vivir; y luego de años y años de resistencia, lucha, privaciones, exclusiones y aprendizaje, pudimos y supimos finalmente castigar a quienes desde el Estado ejercieron la violencia sobre la sociedad, y aún lo continuamos haciendo.

Hoy hay una nueva forma del ejercicio de la violencia desde el Estado, en este caso desde algunos miembros del Poder Judicial. ¿Sabremos los argentinos transitar esta nueva situación histórica, y, sobre el aprendizaje hecho, llevar ante una verdadera justicia a éstos que hoy, pretenden robarnos el futuro?

Una respuesta que aún no tenemos.


miércoles, 2 de julio de 2014

Nuevo Engendro

La historia del desarrollo social y político de nuestro país, es muy larga, tan larga que supera la propia edad de la Argentina como nación; una obviedad, dado que no podría haberse constituido el país, sin una historia política y social previa, que hubiese derivado a tal situación.

Si tuviésemos en estas líneas la posibilidad de analizar en profundidad cada una de las etapas, por las que esas luchas sociales y políticas han transitado, encontraríamos sin duda, variedad de matices, situaciones y coyunturas particulares en cada una de ellas; no obstante no es menos cierto que, a cada situación de desarrollo de las luchas, se opuso una tensión con el propósito de frenar los avances sociales que en cada caso se lograban, o en algunos casos incluso, antes de que los avances se plasmen en realidad.

Cierto es también que, cada vez que esto sucedió, se acumuló experiencia, fundamental para replicar nuevos procesos sociales y políticos emancipatorios, en una suerte de espiral donde lo uno lleva a lo otro, y las experiencia acumuladas en el proceso, son base para su réplica futura. Dialéctica suelen llamarla algunos.

Ahora en esos procesos de repliegue, lo mas habitual, lo mas común, lo mas general, es que se analicen las herramientas y los pasos que utilizó la derecha, en cualquiera de sus manifestaciones; o en todas ellas, para frenar los procesos de cambio. Pero, muchos menos habitual, mucho menos común y mucho menos general, es el análisis que se hacen de los errores propios emanados desde el interior de los movimientos impulsores de los cambios. Autocrítica suelen llamarla algunos.

Llegamos entonces a una síntesis en la que si bien debemos reconocer lo insuficiente del análisis minucioso de cada caso, para encontrar sus particularidades; podemos inferir una primera generalidad;  las fuerzas conservadoras siempre, sin excepción, buscaron frenar los avances de la mayoría de la sociedad, actualizando métodos en algunos casos y en otros aplicando viejos métodos, que por tales se creían desterrados.

La segunda generalidad es como hemos visto,  que es mayor y mas profundo el análisis de las acciones que llevaron a cabo quienes buscaron frenar los procesos, que el análisis de los errores propios que tuvieron su génesis en los propios procesos reformistas.

Pero hay una tercera generalidad,  y mucho menor es aún el análisis que se ha hecho de ella , nos referimos a la relación de lo uno con lo otro; es decir que relación hubo entre las iniciativas conservadoras y los errores del "progresismo".

Podemos inferir que, si ante un proceso de avance social y político en el cual las fuerzas conservadoras hayan intentado frenarlo y destruir sus causas; la experiencia acumulada en ese proceso será el motor histórico para un nuevo proceso de acumulación hacia un nuevo intento de avance social; y aquí deberíamos agregar otro análisis:

¿En ese nuevo proceso de acumulación no estaría  ya enquistado el gérmen de los nuevos errores de "progresismo" que, faciliten a los nuevos intentos conservadores, retrasar una vez mas la historia?

Negarlo sería como el colmo de los dialécticos.

En la historia mas reciente, acaso: ¡¿No estuvo en la génesis del "progresismo" de la época, cuestionar al peronismo, porque era "el dique de contención" a la clase trabajadora?

¿No estuvo acaso en la génesis de los movimientos de resistencia, parte de lo que luego derivó en el Vandorismo, el C. de O. y luego la Triple A?

¿No fueron las "vanguardias revolucionarias"  las que caracterizaron a la Primera Junta Militar del 76 como una Dictadura Democrática?

Todo eso sucedió, y aunque no es intención iniciar un análisis de cada una de estas situaciones, ni emprenderla contra nadie sólo para encontrar un chivo expiatorio, dividir al campo popular que, a través de la construcción histórica, aún en las contradicciones y errores ha sabido hoy generar un espacio común, donde lo ideológico está por encima de las ideologías; donde lo político está por encima de lo partidario. Ahora bien, tampoco es cuestión de no aprender de nuestros errores y, asistir a situaciones de "quiebre" que por nuevas, erróneas, desinteresadas o no, no dejan de ser cuestiones que atentan hoy, contra una forma de construcción política de las mayorías que, tal vez sea la de mayor volumen político y social que se haya construido en la historia de Argentina, desde su nacimiento como estado moderno.

Hace tiempo, escribimos algo sobre la necedad de pensar la construcción política en términos individuales, personalistas; y la necesidad de hacerlo en términos colectivos, de amplia participación social. El caso en cuestión fue para las elecciones a Jefe de Gobierno de 2011, donde decíamos que si la lógica del neo conservadurismo era la de plantar candidatos a partir del marcketing político, y la connivencia de los medios hegemónicos; era para el campo popular en la ciudad de Buenos Aires, una batalla perdida antes de empezar; y decíamos que, a nuestro entender la disyuntiva "Construcción Territorial o Candidatos por Televisión", no era una alternativa para quienes creían en un proyecto de nación soberana.

Hoy asistimos, no sin asombro debemos decirlo a definiciones de quienes se auto impulsan como candidatos a jefes/as de gobierno en CABA, que sugieren que la política neo liberal en la ciudad ha resultado en una buena gestión. Así de clarito.



Llegaron luego los mails desesperados, aclarando lo que todos podemos entender sin que nadie nos aclare nada, proponiendo "descifrar" lo dicho a través de la comprensión "del sentido aymará del término vivir en plenitud". Si, una bárbaridad; en diferentes y varios aspectos, pero esto ya no viene al caso; será tal vez motivo de otro análisis.

¿Qué es este Nuevo Engendro que nos proponen? ¿Cuánto hay de personalismo y cuanto de una visión colectiva, que por cierto preferimos pensar que aunque colectiva, es la visión de una pequeña, trasnochada y burocratizada minoría?

Es de suponer, que seguirán las aclaraciones. Es de esperar que no las atenderemos, sin antes escuchar lo que está grabado; por lo menos como un ejercicio de respeto a nuestra capacidad de razonamiento y evaluación.

domingo, 8 de junio de 2014

Resistir, Siempre! Olvidar, Jamás! - Recordando al Gral. Juan José Valle -

En septiembre de 1955, la autodenominada “Revolución Libertadora” había derrocado a Perón. El 13 noviembre de 1955, el general Pedro Eugenio Aramburu asumió la presidencia del país. Durante su gobierno se intervino la CGT, se persiguió a la clase dirigente peronista, se desmanteló el IAPI, y hasta se prohibió todo tipo de mención de términos, palabras o frases vinculadas al peronismo.

El decreto 4161, del 5 de marzo de 1956, establecía: “Queda prohibida la utilización (…) de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrinas y obras artísticas (…) pertenecientes o empleados por los individuos representativos u organismos del peronismo. Se considerará especialmente violatoria de esta disposición, la utilización de la fotografía retrato o escultura de los funcionarios peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto el de sus parientes las expresiones ‘peronismo’, ‘peronista’, ‘justicialismo’, ‘justicialista’, ‘tercera posición’ la abreviatura ‘PP’, las fechas exaltadas por el régimen depuesto las composiciones musicales ‘Marcha de los Muchachos Peronista’ y ‘Evita Capitana’ o fragmentos de las mismas y los discursos del presidente depuesto o su esposa o fragmentos de los mismos”.

En la noche del 9 de junio el general Juan José Valle encabezó una rebelión cívico-militar que tuvo sus focos aislados en Buenos Aires, La Plata y La Pampa. El intento concluyó al cabo de unas pocas horas. Tres días más tarde, el 12 de junio de 1956, el general Valle fue fusilado junto a otras veintiséis personas. La medida contribuiría a profundizar todavía más los odios y rencores. Antes de morir, el general Valle envió la carta que a continuación citamos al general Aramburu:

Carta del general Valle al general Aramburu antes de ser fusilado

“Dentro de pocas horas usted tendrá la satisfacción de haberme asesinado. Debo a mi Patria la declaración fidedigna de los acontecimientos. Declaro que un grupo de marinos y de militares, movidos por ustedes mismos, son los únicos responsables de lo acaecido.

”Para liquidar opositores les pareció digno inducirnos al levantamiento y sacrificarnos luego fríamente. Nos faltó astucia o perversidad para adivinar la treta.

”Así se explica que nos esperaran en los cuarteles, apuntándonos con las ametralladoras, que avanzaran los tanques de ustedes aun antes de estallar el movimiento, que capitanearan tropas de represión algunos oficiales comprometidos en nuestra revolución. Con fusilarme a mí bastaba. Pero no, han querido ustedes, escarmentar al pueblo, cobrarse la impopularidad confesada por el mismo Rojas, vengarse de los sabotajes, cubrir el fracaso de las investigaciones, desvirtuadas al día siguiente en solicitadas de los diarios y desahogar una vez más su odio al pueblo. De aquí esta inconcebible y monstruosa ola de asesinatos.

”Entre mi suerte y la de ustedes me quedo con la mía. Mi esposa y mi hija, a través de sus lágrimas verán en mí un idealista sacrificado por la causa del pueblo. Las mujeres de ustedes, hasta ellas, verán asomárseles por los ojos sus almas de asesinos. Y si les sonríen y los besan será para disimular el terror que les causan. Aunque vivan cien años sus víctimas les seguirán a cualquier rincón del mundo donde pretendan esconderse. Vivirán ustedes, sus mujeres y sus hijos, bajo el terror constante de ser asesinados. Porque ningún derecho, ni natural ni divino, justificará jamás tantas ejecuciones.



”La palabra ‘monstruos’ brota incontenida de cada argentino a cada paso que da.


”Conservo toda mi serenidad ante la muerte. Nuestro fracaso material es un gran triunfo moral. Nuestro levantamiento es una expresión más de la indignación incontenible de la inmensa mayoría del pueblo argentino esclavizado. Dirán de nuestro movimiento que era totalitario o comunista y que programábamos matanzas en masa. Mienten. Nuestra proclama radial comenzó por exigir respeto a las instituciones y templos y personas. En las guarniciones tomadas no sacrificamos un solo hombre de ustedes. Y hubiéramos procedido con todo rigor contra quien atentara contra la vida de Rojas, de Bengoa, de quien fuera. Porque no tenemos alma de verdugos. Sólo buscábamos la justicia y la libertad del 95% de los argentinos, amordazados, sin prensa, sin partido político, sin garantías constitucionales, sin derecho obrero, sin nada. No defendemos la causa de ningún hombre ni de ningún partido.


”Es asombroso que ustedes, los más beneficiados por el régimen depuesto, y sus más fervorosos aduladores, hagan gala ahora de una crueldad como no hay memoria. Nosotros defendemos al pueblo, al que ustedes le están imponiendo el libertinaje de una minoría oligárquica, en pugna con la verdadera libertad de la mayoría, y un liberalismo rancio y laico en contra de las tradiciones de nuestro país. Todo el mundo sabe que la crueldad en los castigos la dicta el odio, sólo el odio de clases o el miedo. Como tienen ustedes los días contados, para librarse del propio terror, siembran terror. Pero inútilmente. Por este método sólo han logrado hacerse aborrecer aquí y en el extranjero. Pero no taparán con mentiras la dramática realidad argentina por más que tengan toda la prensa del país alineada al servicio de ustedes.


”Como cristiano me presento ante Dios, que murió ajusticiado, perdonando a mis asesinos, y como argentino, derramo mi sangre por la causa del pueblo humilde, por la justicia y la libertad de todos no sólo de minorías privilegiadas. Espero que el pueblo conozca un día esta carta y la proclama revolucionaria en las que quedan nuestros ideales en forma intergiversable. Así nadie podrá ser embaucado por el cúmulo de mentiras contradictorias y ridículas con que el gobierno trata de cohonestar esta ola de matanzas y lavarse las manos sucias en sangre. Ruego a Dios que mi sangre sirva para unir a los argentinos. Viva la patria.”


Juan José Valle. Buenos Aires, 12 de junio de 1956.


martes, 13 de mayo de 2014

Enfermos de Violencia

¿Tiene la Iglesia Católica, Autoridad Etica para hablar de Violencia?

Ante todo vale aclarar que cuando nos referimos a Ia Iglesia, lo hacemos en referencia a la Institución Política; y bajo ningún punto de vista nos referiremos a la composición social de la Iglesia, tanto a sus fieles y creyentes como a sus párrocos y dirigentes; de los cuales no se puede hacer generalización alguna; primero por que ninguna generalización por tal, por abarcativa, puede dar un aspecto preciso del todo a analizar, lo que nos conduciría a analizar nada concreto, nada preciso, nada que pueda ser analizado politicamente.

Entoces nos referiremos a la Iglesia, en tanto Institución Política que, cuando se expresa públicamente, lo hace, independientemente de sus opiniones internas, siempre parciales y en tensión; como un todo, institucionalizado y con intencionalidad política; ésta siempre entendida, como intereses sectoriales que pretenden ser impuestos al resto de la sociedad, parcial o totalmente.

Dicho esto, volvamos a la pregunta. ¿Tiene la Iglesia Autoridad Etica para hablar de Violencia?

La pregunta nos indica el camino por donde hacer el análisis, que claro está, no será en este espacio un ánalis con pretención de documentar, y/o argumentar en favor de una tesis; lo que busca tal vez es que cada uno, a su manera, dentro de su visión y de sus posiblidades, trate de encontrar formas de respuesta.

Y tal vez la respuesta a la pregunta formulada, no sea una respuesta concreta, afirmando o negando; sino que tal vez, la mejor respuesta que podamos darnos a un interrogante semejante como es si la Iglesia tiene o no autoridad ética, decíamos, la mejor respuesta de conjunto tal vez sea, hacernos y re hacernos un sin fin de preguntas; preguntas que abrirán seguramente muchas mas puertas, que aquellas que las que una respueta concreta pudiera abrir. Mas aún, tal vez respuestas concretas y tajantes, obturen mas posibilidades de reflexión que las que abran.

Poder cuestionarnos sobre la autoridad ética de una institución política como la Iglesia Católica, que tiene ya mas de dos mil años, implica cuanto menos hacer un recorrido histórico de su vida institucional; claro que, siendo que lo que nos compete hoy a los argentinos, es poder hablar de cuanta de esa autoridad, tiene la Iglesia Católica pero en nuestro país, ya no haría falta recorrer dos mil años, sino que podríamos empezar por su llegada a estas tierras, allá por 1536.


¿Qué nos podríamos preguntar, para reflexionar juntos como sociedad?

Por ejemplo:

¿Qué papel jugó la Iglesia, una vez desembarcados sus primeros representantes de las naves colonizadoras?

¿Cuanta violencia percibieron en ese momento?

¿Cómo se produjo esa violencia?

¿Quiénes la produjeron?

¿Esclavizar culturas diferentes a las propias, es un acto de amor evangelizador, o podría entenderse como violencia?

¿Ante una situación de ese tipo, de que lado debe ponerse la glesia de Cristo; del oprimido o del opresor?

¿De qué lado se colocó finalmente la Iglesia que acompañó a la conquista?

7 preguntas, y todavía no superamos en el análisis, los primeros días de la Iglesia en nuestra tierra. Parece una tarea titánica, preguntarnos sobre su rol durante los últimos 478 años; pero tal vez el sólo ejercicio de imaginarnos las preguntas que a cada época le podrían corresponder, nos dé tal vez, una perspectiva, una dimensión del problema del que estamos hablando.

Sin respuestas aún, pero con muchas preguntas, nos surge una nueva:

¿Cómo puede la Iglesia Católica Argentina decir que vivimos en un país enfermo de violencia, sin siquiera poner en el análisis cual es el rol que le cupo en la realidad que describen?

¿Qué otras preguntas podría la Iglesia hacerse de sí misma, en relación a este tema; la violencia?

¿Cuántas cosas que la sociedad civil no puede ni siquiera imaginar, la Iglesia conoce y sobre las cual podría preguntarse e informarnos?

Esclavitud, Saqueo, Aculturación, Racismo, Discriminación, Tortura, Barbarie, Injusticia, Corrupción, Enriquecimiento, Asesinatos, Abuso de Menores, Fusilamientos, Desapariciones, Apropiación de Bebés, Encubrimientos.

Dos preguntas mas.

¿Alguno de los temas encima mencionados, pude no generar violencia?

¿En alguno de los temas mencionados, no participó la Iglesia Católica Argentina?



viernes, 11 de abril de 2014

La Izquierda Invertida

Como viene repitiendo insistentemente la Presidenta de la República, no hay modelos económicos en sí mismos, sino que son expresión de un proyecto político que, como tal, además de considerar de las circunstancias técnicas de su accionar, como acción política en sí debe tener entre otras cosas una precisa evaluación de la correlación de fuerzas necesaria en cada momento para su implementación, consolidación y avance.

Este proyecto político al que todos conocemos o nombramos como Proyecto Nacional y Popular, es desde lo político, de  izquierda, por caracterizarlo de algún modo. 
  
¿Por qué?

Se lo puede caracterizar así, por composición de quienes lo sostienen; un gran y amplio conjunto de la sociedad que representa a una parte indiscutiblemente mayoritaria de la  argentina de hoy; por la militancia cotidiana, no solo partidaria, sino también social, empresarial, académica, científica; miles y miles de personas que día a día aportan buena parte de su tiempo y de su saber a la construcción de una sociedad mas justa y equitativa, en muchísimas áreas.

Se lo puede caracterizar así también, por la acciones de gobierno, inclusivas, distributivas, ampliando derechos, y si es necesario (sobre todo porque es necesario) quitando privilegios, algunos quizás no todos, pero esto es política, ni infantilismos, ni magia; sólo política.

Se lo puede caracterizar así, por realidad. Por esa realidad cotidiana que construyen mayorías en los distintos espacios donde la democracia se edifica día a día a base de participación, compromiso y responsabilidad de miles y miles de ciudadanos.

Desde lo ideológico, podemos decir que este proyecto tiene matices; porque es hoy por hoy una construcción que se está llevando a cabo; con las tensiones propias de una construcción colectiva donde las partes, no piensan, ni sienten ni actúan de la misma forma; afortunadamente; pero coinciden en esta coyuntura en que la unidad y la organización (inclusive en el disenso) es la única forma de construcción de las mayorías para las mayorías; ya que la diversidad y su aceptación, es condición necesaria para la construcción colectiva de mayorías. 

Desde lo ideologizante; es decir desde el tinte ideológico que desde afuera del espacio, se le quiere colocar a este proceso histórico, podemos percibir como mínimo dos grandes miradas. 

La primer mirada es la que hace y busca instalar la derecha que, con intereses encontrados desde lo económico y lo ideológico, y, con objetivos inconfesables para ser explicitados con la esperanza que las mayorías los acompañen, no encuentra hoy argumentos mas allá de la descalificación lisa y llana de cualquier hecho político que provenga tanto del gobierno, como de la sociedad movilizada; tanto mas si proviene de los dos espacios a la vez. 

Con esta falta de propuestas (confesables) y de intérpretes confiables a la sociedad; así como ayer apelaron a crear las condiciones necesarias e instigaron, apoyaron y participaron de los golpes de estado a gobiernos democráticos y luego participaron también de los gobiernos de facto que sobre esos golpes se encaramaron en la conducción del estado; sin otro objetivo que el de preservar o incluso aumentar los privilegios minoritarios que tienen; hoy, y no porque no quieran, sino porque no hay espacio para eso, se valen de todo el andamiaje institucional que durante dos siglos construyeron en el estado liberal, para valerse de las instituciones coptadas, en su intento por resistir a la democratización de la República.

La segunda mirada es la de la autodenominada "izquierda".

Porque si la izquierda desde un punto de vista de composición, de beneficiarios, de acciones, en el análisis de la realidad, somos éstas mayorías que hoy construimos poder; los que no están en este espacio son como dijimos, o la derecha o..... una "izquierda" que se autodenomina así, porque tampoco puede, sabe o quiere encontrar su espacio dentro de la construcción de mayorías. 

Si esta "izquierda" no puede cumplir con su "rol histórico", se está negando asimisma, y se transforma en una Izquierda Invertida; es decir no puede cumplir con su cometido político y se opone a la concreción del mismo, ya que no es "ella" quien lo "conduce o hegemoniza"

La "inversión" en este caso estaría porque, se muestra simétricamente opuesta a la derecha que dice combatir política e ideológicamente, pero no es mas que una imagen opuesta de ésta.

¡Sólo una imagen opuesta!

En política, mas allá de las definiciones teóricas, cuentan los hechos concretos, los que transforman la realidad; donde mas allá de toda teorización lo central es analizar, si a cada paso, con cada transformación, las mayorías avanzan o retroceden en su camino por lograr mayor equidad e igualdad.

Una teorización sobre el atraso que puede significar una reforma que mejore la cotidianeidad de miles y miles de ciudadanos con muchísimas necesidades; es colocar a esos ciudadanos en el lugar de objeto político y no reconocerlos como sujetos políticos que participan y construyen la realidad que permite esas transformaciones.

En última instancia, con métodos y teorías diferentes, la derecha neoliberal y la izquierda invertida, identifican un mismo enemigo político, las grandes mayorías de la sociedad.
  
Paradoja de la vida política argentina, imágenes simétricamente opuestas, persiguen el mismo objetivo. 

Cabe señalar, que en esta concepción de izquierda invertida, nos referimos a los dirigentes que, pareciera ser es la única forma de "brillar" que encuentran; ya que la militancia de base como toda militancia de base, tiene otros objetivos y otras realidades, de allí también se están desprendiendo día a día, cantidad de compañeros que comprenden que la única expresión de izquierda genuina, es la que está del lado de las mayorías, transitando con ellas el momento histórico al que han sido capaces de arribar.

Ayer, en el “paro” contra el avance democrático de las mayorías, la ampliación de derechos y beneficiarios de las políticas de estado, y la plena vigencia de los Derechos Humanos, había un gran Organizador: la derecha neoliberal, el otro organizador,  es solo un reflejo invertido de ésta.


domingo, 29 de diciembre de 2013

Tiempo de Balance

¿...tiempo de balance?

Palabras reiteradas, pretenden significar tanto,
terminan no diciendo mucho.

Tiempo es sólo eso; tiempo.
Puede ser de balance, puede ser de proyectos,
pero es sólo eso; tiempo.
Tiempo de alegrías o tiempo de tristezas,
pero sólo eso; tiempo.

Pero “sólo eso; tiempo”, no es poca cosa.
Es el milagro de la vida.
La vida, es solo un momento en el tiempo.

Balances, proyectos, alegrías y tristezas,
no siempre dependen de nosotros mismos;
pero el espacio y el valor que les asignemos,
en nuestra Vida-Tiempo; siempre será decisión nuestra.

Tal vez hoy sea tiempo de decidir,
como lo fue ayer, como lo será mañana.
Tal vez sea tiempo de decidir que hacer,
y no; hacer que los demás decidan por nosotros.

Entonces, si hoy es nuestro tiempo de decisión;
deseo a todos que puedan decidir...

Estar rodeados por los afectos.
Construir un futuro en paz.
Trabajar por el prójimo.
Intentar ser mejores cada día.
Aprender de la sencillez y la humildad del que mas necesita.
Renunciar a cuanto empaña la grandeza.



No se trata de ocupar espacios, sino de ocupar bien el tiempo.

Felicidades, paz y buen tiempo!



miércoles, 27 de noviembre de 2013

De odio racial y otras yerbas

Nombrar a una persona “negro” en muchos lugares de la Argentina, es hoy una forma despectiva de referirse a alguien, con una extensa y variada connotación pero en todos los casos con una alta carga negativa, discriminatoria. Frigerio 2009.  “Luis D´Elia y los negros: Identificaciones raciales y de clase en sectores populares” Claroscuro 8; p. 2.
En principio es una forma de segregación social que se utiliza  hacia personas o grupos de personas (“los negros), pero tiene también otras interpretaciones posibles, siempre en sentido negativo y  hacen referencia a aspectos culturales, sociales, educativos, estéticos, espaciales y morales; tales referencias pueden encontrarse generalizadas en el uso del término “negro”, o bien especificadas y en este caso acompañadas de una interminable lista de adjetivos tales como “cabeza”, “bruto”, “villero”, “provinciano”, “vago”, “ladrón o ladri”, y otros tantos que pueden abarcar otras connotaciones tales como la sexualidad, la higiene, etc.
No obstante esta primera y muy actual utilización de la denominación “negro”; ya sin comillas, negro hace referencia a cuestiones raciales aunque, al no ser su uso habitual en Argentina, muchas veces para hacer referencia justamente a la utilización que se le está dando, se habla de negro-negro, o negro-mota. Frigerio 2006. “”Negros” y “Blancos” en Buenos Aires: Repensando nuestras categorías raciales” En: Temas de Patrimonio Cultural. P. 84
Ya desde esta disposición racial del término, podemos entender que esta denominación tiene diferentes significados en diferentes lugares o contextos.
Esto tendría relación con la significación del nosotros que se buscó enfatizar, al nombrar al otro como negro. En el caso de Argentina lo que se buscó fue “blanquear” a la sociedad, como forma de invisibilizar al negro y a las connotaciones negativas que de la negritud se tuvo, durante el proceso de  conformación del estereotipo nacional, proceso en el cual con la negación o minimización de la presencia de los negros en la conformación histórica de la argentinidad, se fueron invisibilizando los atributos negativos asociados a los negros, la esclavitud, el sometimiento, la desposesión absoluta.

 En este sentido la desposesión, la esclavitud y el sometimiento funcionan como un mecanismo de unificación sobre aquellos que,  de una u otra manera han sido víctimas históricas de la segregación y el despojo, no sólo material, sino cultural e histórico; y termina siendo un motivo de identificación; identidad que está basada en una experiencia histórica de discriminación; paradójicamente esta forma de discriminación racial basada en la desposesión absoluta, funciona también como una identidad que además de visibilizar las similitudes y concurrencias históricas de los desposeídos, muestra al otro,  al otro no-negro, al otro no-desposeído, reafirmando así, la actualidad, la contemporaneidad y vigencia de esa identidad, desde la cual se puede abrigar la esperanza de recorrer el camino en búsqueda de la historia real de aquellos y estos desposeídos, y re-construir todo lo aún posible de cuanto la historia oficial se encargó de ocultar.
Es en esta dimensión del análisis donde la raza funciona como signo y huella, ya que “es indicio de la posibilidad de una memoria que podrá guiarnos de vuelta a la recuperación de viejos saberes, de soluciones olvidadas, en un mundo en que ni la economía ni la justicia son ya viables. “Segato 2007; “La Nación y sus otros. Raza, etnicidad y diversidad religiosa en tiempos de Políticas de la Identidad. p 24.
No obstante esta “oportunidad” que hoy se nos brinda, la autora advierte que, en todo caso no hay que dejar de tener presente que raza en este sentido es efecto y no causa, es el resultado de una construcción social histórica en y de  los pueblos conquistados y colonizados, durante la cual  raza fue la forma de nombrar y clasificar las diferencias, y que no tuvo ni tiene otra finalidad que la del sometimiento.
Vale también a partir de esta posición remarcar que, en otras latitudes del continente, negro tiene también diferente significación, producto de que la construcción de la alteridad y del estereotipo nacional, fue diferente en cuanto al espacio y el rol que al negro le cupo en esa construcción; sin que esto implique de modo alguno que, el fin último no fuese el ocultamiento, de todo lo que pudo haberse considerado como un rasgo positivo de su presencia a lo largo de las “historias nacionales”. Esas historias a las que Segato engloba en el concepto de formaciones nacionales de alteridad,  esa alteridad que no pre existía a la mirada, lo exótico de los otros, no está en ellos, sino en la mirada que lo exotiza, que lo “vuelve” exótico; esas miradas, y sobre todo los registros históricos de esas miradas, fueron productos de la elites,  no son otra cosa que una construcción, concebida por las clases dominantes, a través de sus “historias oficiales” y reproducida a través de generaciones con toda la potencia del Estado, y desde allí, por la cultura, las artes, y las relaciones de la sociedad toda.


Asimismo, estas formaciones nacionales de alteridad a las que refiere Segato,  son dinámicas y por tanto, pueden ser entendidas en términos de una alteridad abarcativa, que engloba diferentes dimensiones del “otro”, dimensiones que a través de esa construcción histórica pueden variar, supliéndose y/o complementándose unas con otras en una relación dialéctica, y manifestarse en la raza, la clase, la religión, la etnia, la cultura. Así, lo que en un momento del proceso fue menosprecio y odio racial, deviene en otras variantes de menosprecio y odio. Grimson 2011; p. 64

martes, 26 de noviembre de 2013

Cultura e identidad. Diferencias y Concurrencias en un caso concreto.

El martes 2 de abril de 2013, pasó sobre la ciudad de Buenos Aires y el área metropolitana una tormenta de gran magnitud, con la particularidad de que produjo fuertes precipitaciones en volumen de agua caída y en un breve lapso de tiempo, fenómeno que provocó la inundación de buena parte de la superficie de la ciudad y de áreas del conurbano bonaerense. Horas mas tarde el fenómeno meteorológico se trasladó con mayor intensidad a la ciudad de La Plata y zonas aledañas, causando mayores y mas lamentables daños.
Este episodio, de alguna manera generó que, en un determinado territorio de la ciudad de Buenos Aires, el sudoeste de la ciudad, en el espacio que ocupan las comunas 8, 9 y parte de la 10; donde conviven personas y grupos con diferentes culturas, es decir prácticas, creencias, valores, significados y pertenencias nacionales, diversidad situada que, de acuerdo a la propuesta de Grimson  remiten al concepto de Configuración Cultural; sin que ésta anule o suprima las diferencias entre unos grupos y otros, si es que esas diferencias, son diferencias culturales; se inicie el desarrollo de una nueva experiencia.
En el territorio mencionado, habitado por los grupos a los que hice referencia, lo que aparece después de la inundación, es una identidad; la de habitante de una cuenca, la cuenca del Arroyo Cildáñez; que en relación a las otras cuencas tiene algunas particularidades: a) es el único arroyo de la ciudad que aún mantiene parte de su curso a cielo abierto; b) se sitúa en la región de menor inversión de obra pública de la ciudad y c) es una cuenca invisibilizada en relación a las del Arroyo Maldonado, el Arroyo Medrano y el Arroyo Vega; situadas en el centro y el norte de la ciudad.
El “¿por qué?” de este caso, y no de otro en el cual presentar un ejemplo de cultura y otro de identidad, para mostrar sus diferencias; es que entiendo que este caso, en el cual se describe el proceso de formación de una determinada identidad en un contexto particular, se pueden apreciar las diferencias, pero también la prexistencia de expresiones de cultura, a la de identidad  aquí planteada, y fundamentalmente lo que pretendo  señalar, en relación a algunas de las varias consideraciones teóricas del texto de Grimson, es que hay una correspondencia entre una y otra.
Estas correspondencias, ya que entiendo pueden ser mas de una, podrían verse por ejemplo en el sentido de que la apelación a esa identidad después del episodio, no surge de manera espontánea, de la totalidad de las personas que luego se integran, ni en toda la superficie del territorio en cuestión; la apelación, es a una construcción identitaria, y es hecha por un grupo, podría decir un pequeño grupo en relación a la cantidad de personas que hoy se identifican como habitante de la cuenca, y que lo hacen desde sí, y eso incluye también desde su cultura, aunque esta correspondencia no sea “permanente y sistemática, entre identificación y cultura”. Grimson 2011; p.155.
Evidentemente, y justamente, por la falta de permanencia, en este caso particular, donde la identidad se construye y se asume a partir de un determinado interés, podría esta identidad consolidarse y permanecer como una construcción colectiva, con la cual se han podido abordar soluciones concretas a diferentes temáticas, y ser “sostenida” para afrontar nuevos contextos, o bien podría desaparecer, o superarse en una nueva identidad; y esto, sin perjuicio de que culturas que le dieron forma, desarrollo y sustento, puedan continuar manifestándose; aunque entiendo que no sería una “manifestación” exacta de lo que fue, sino una manifestación ahora atravesada por el proceso identitario.
Otra forma de relación entre cultura e identidad, y siempre hablando del ejemplo presentado, es que la identidad que se construye, se utiliza para poner en tensión diferentes intereses, muchos de los cuales han sido naturalizados en prácticas y creencias que adoptan “formas culturales” de enfrentar determinados conflictos, que además son alentadas desde el poder político,  como que ante una inundación, los afectados respondan culturalmente a través de los canales institucionales establecidos,  por ejemplo la queja, el pedido de indemnización, la solicitud de subsidio o apoyo social, y otros mecanismos institucionalizados de la burocracia que, una vez abierto el expediente correspondiente, naturalizan que el problema pasa a ser, el avance del expediente, y la resolución al mismo, invisibilizando así, ocultando el verdadero problema, la inundación y sus consecuencias,  por falta de planificación, mantenimiento e inversión en obra pública. Esta situación puntual me parece importante remarcarla, ya que el proceso de construcción identitaria se da al tiempo que se desnaturalizan sentidos estatales; situación en la cual el autor advierte, los cientistas sociales no deberían incorporar dichos sentidos a sus prácticas. Grimson 2011; p. 196
Desde este ángulo,  y en este caso, la identidad, la identificación de pertenencia a un grupo, juega además, el papel de asumir la construcción de “nuevas formas” de cuestionar la “cultura oficial”, dejando de lado la queja para dar espacio a la participación colectiva en políticas públicas, interpelando a los organismos específicos del poder político y a otras organizaciones de la sociedad, a integrarse en la búsqueda de la solución real de los problemas pues, “los grupos pueden identificarse públicamente de cierto modo (y no de otros) para presentar sus demandas; y porque el conflicto social (que es inherente a toda configuración) se despliega en ciertas modalidades mientras en otras permanece obturado.” Grimson 2011; p. 173.

A manera de conclusión  de este punto se podría  decir que  las pertenencias identitarias no son definidas principalmente por el territorio, o por una cultura, sino por una pertenencia común, esta pertenencia, puede ser de adopción  a un conjunto de valores. El concepto de identidad, alude precisamente a que los actores sociales, en el marco de la realidad cotidiana, disponen siempre de cierto margen de maniobra para adoptar su pertenencia identitaria. 


Las pertenencias (adopciones)  identitarias no son “naturales”, son producto de incesantes procesos de construcción, en los cuales se articulan la igualdad y la diferencia; para la propia identificación,  y en la relación con los otros, e implica lo que el sujeto toma de su realidad, como modo de adopción de una identidad colectiva. Ya no es la nacionalidad o la cultura, en este caso, lo que determina la identidad de un sujeto;  sino como se posiciona en relación a otros sujetos o al resto de la comunidad, esgrimiendo sus condiciones objetivas; su condición de inundado, con prácticas propias de esta identidad, y no de otras.

De manera que las identidades sociales son construcciones que se encuentran sujetas a la dinámica de las relaciones sociales en las que se inscriben,  y son construidas por los actores sociales a partir de enfatizar algunos rasgos.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Una Experiencia Participativa de Transformación Política y Social

R.I.I.C. - Red Intercomunal Cuenca Cildañez, la experiencia que, a partir de las últimas inudaciones en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se gestó con la movilización y participación popular, en un intento transformador de la realidad.

Su génesis y su actualidad en imágnes.


lunes, 21 de octubre de 2013

Cuando la Cultura y la Educación, no igualan, y reproducen la desigualdad

Reseña

Los Herederos - Los Estudiantes y la Cultura
Capítulos 1 – 2 – 3 y Conclusión

Pierre Bourdieu – Jean-Claude Passeron

El texto de  1964 está contextualizado en Francia y  enfocado hacia la percepción de la cultura o el conocimiento en la década del ´60;  en el que en  un trabajo de investigación empírica, los autores proponen reflexiones teóricas a partir de los datos y resultados de la investigación; sobre el sistema universitario, y su relación con la creencia de que sirve a la movilidad social ascendente.

En el Capítulo La Elección de los Elegidos, afirman ya en la elección del título que lo que abordan es un proceso en el cual ya hay manifiestas diferencias entre los estudiantes y sus posibilidades de ingresar al sistema universitario, desde el inicio mismo de ese proceso; que a partir de los datos empíricos, reafirman este concepto de desigualdad, en que por ejemplo y de manera general dan cifras en las que se ven reflejadas las posibilidades de ingreso de un joven proveniente de las clases altas, en 80 veces mayores a las de alguien que proviene de una clase asalariada rural, y 40 veces superiores a los de un joven que provenga de un hogar obrero.

De esta manera, desde el inicio del trabajo, los autores remarcan que; lejos de la creencia de que la cultura y el acceso a la universidad son vehículos de movilidad social ascendente; son mecanismos que reafirman y reproducen las desigualdades sociales.

Desde otra perspectiva, Pierre Bourdieu y J.Claude Passaron, marcan posición en relación a esta última temática; presentando al culturalismo como una dimensión diferente al economicismos como factor determinante de las desigualdades sociales; no oponiendo un enfoque al otro sino presentándolos como factores concomitantes; por lo que expresan una crítica al economicismo en tanto sostienen algunos autores de que es fenómeno determinante.

Puesto así, se puede entender que hay una propuesta hacia la reflexión de las diferentes dimensiones de lo económico y lo cultural y sobre todo, a las relaciones entre uno y otro campo.

Ponen en juego también los autores, la noción de origen social, que se puede utilizar como una categoría analítica para establecer diferencias entre los estudiantes y; siendo así, abriría también la perspectiva de ver al conjunto de los estudiantes de Francia, no como un grupo homogéneo,  monolítico, es decir como “estudiantado” sin diferencias entre sí, y obliga a una mirada de los estudiantes, en sus similitudes pero también en sus diferencias, y entienden que el origen social es el factor principal de diferenciación entre los estudiantes; por encima incluso de otros factores como el origen geográfico, o religioso; pasando también por otro tipo de diferencias que tienen que ver con lo ideológico; aunque en este punto mencionan que está muy ligado al factor religioso, fundamentalmente entre los estudiantes católicos y no católicos.

Concluyen en este punto en que “De todos los factores de diferenciación, el origen social es sin duda el que ejerce mayor influencia sobre el medio estudiantil, mayor en todo caso que el sexo y la edad y sobre todo mas que tal o cual factor claramente percibido, la filiación religiosa, por ejemplo”. (p.23)

Determinado el origen social como el principal factor de diferenciación entre los estudiantes, los autores se proponen mostrar como se manifiesta este origen social en la vida académica de los estudiantes; en primer término en las barreras de entrada que el origen social impone a los aspirantes a ingresar a la universidad; en segundo término, en que los estudiantes de sectores mas humildes tienen un promedio de retraso mayor que los provenientes de estamentos mas altos de la sociedad, en relación a los “programas ideales” de estudio, esto remite a que hay diferencias en los desempeños académicos de los estudiantes según las distintas clases sociales, con esto los autores pueden relacionar Desempeño Académico – Origen Social.

Los autores hacen referencia a la “Ideología del Don”, en la que encuentran uno de los factores de reproducción de las diferencias culturales mas importantes, naturalizando desigualdades propias de la condición social y su consecuencia cultural en aspectos propios de la naturaleza de los individuos.

Asimismo se refieren a la “Ideología carismática” como parte de la naturalización de las desigualdades sociales y vinculan ambas como una suerte de relación en la que “juegan” alumnos de clases sociales mas altas con determinados profesores que, en la misma lógica del don, se ven asimismos dentro del sistema educativo como un fin, mas que como un medio para apoyar el aprendizaje de los estudiantes.

El planteo teórico es también que desde la institución hay una lógica de individualismo en los estudiantes que se refleja en una competencia individual, la cual mas allá de las prácticas en común que puedan tener, no permite hablar de un colectivo homogéneo del estudiantado. Esto también se proyecta a través de los estudiantes, en tanto futuros profesionales, docentes, especialistas; en que la universidad también es funcional a la lógica mas general del sistema; que prioriza y realza el individualismo por sobre el conjunto.

Con este análisis concluyen en que el sistema que, se basa en la igualdad formal de todos los estudiantes, no puede reconocer otras desigualdades que aquellas que se pueden adjudicar a dones o talentos en el plano individual.

Finalmente los autores proponen una suerte de propuesta en la intención de tomar la realidad planteada con el objetivo de una transformación deseable, no obstante esta propuesta no está mas que esbozada en términos generales, sin una argumentación de base sólida ni propuestas de metodología de aplicación; teniendo en cuenta que, como los propios autores definen no es un problema del campo de la cultura, ni de la educación en general o de la educación universitaria en particular; ellos mismo han argumentado que es funcional a la reproducción mas general del sistema, por cuanto abordar una transformación implicaría cuanto menos la discusión teórica y metodológica necesaria para poder llevarla adelante; pero aún y resaltado este punto, introducen la idea de buscar alternativas que “…serían un progreso en el sentido de la equidad…” (p.113), incorporando la idea de equidad en contraposición a la de igualdad, entendida en el sentido formal que, garantiza y reproduce las desigualdades sociales.


Luego cierran esta idea observando que, no tendría mayores efectos una democratización real de la enseñanza, si no se cuenta con un sistema pedagógico racional que se plantee atacar  desde el jardín de infantes hasta la universidad, las causas que favorecen la desigualdad social y su correlato cultural.