La historia del desarrollo social y político de nuestro país, es muy larga, tan larga que supera la propia edad de la Argentina como nación; una obviedad, dado que no podría haberse constituido el país, sin una historia política y social previa, que hubiese derivado a tal situación.
Si tuviésemos en estas líneas la posibilidad de analizar en profundidad cada una de las etapas, por las que esas luchas sociales y políticas han transitado, encontraríamos sin duda, variedad de matices, situaciones y coyunturas particulares en cada una de ellas; no obstante no es menos cierto que, a cada situación de desarrollo de las luchas, se opuso una tensión con el propósito de frenar los avances sociales que en cada caso se lograban, o en algunos casos incluso, antes de que los avances se plasmen en realidad.
Cierto es también que, cada vez que esto sucedió, se acumuló experiencia, fundamental para replicar nuevos procesos sociales y políticos emancipatorios, en una suerte de espiral donde lo uno lleva a lo otro, y las experiencia acumuladas en el proceso, son base para su réplica futura. Dialéctica suelen llamarla algunos.
Ahora en esos procesos de repliegue, lo mas habitual, lo mas común, lo mas general, es que se analicen las herramientas y los pasos que utilizó la derecha, en cualquiera de sus manifestaciones; o en todas ellas, para frenar los procesos de cambio. Pero, muchos menos habitual, mucho menos común y mucho menos general, es el análisis que se hacen de los errores propios emanados desde el interior de los movimientos impulsores de los cambios. Autocrítica suelen llamarla algunos.
Llegamos entonces a una síntesis en la que si bien debemos reconocer lo insuficiente del análisis minucioso de cada caso, para encontrar sus particularidades; podemos inferir una primera generalidad; las fuerzas conservadoras siempre, sin excepción, buscaron frenar los avances de la mayoría de la sociedad, actualizando métodos en algunos casos y en otros aplicando viejos métodos, que por tales se creían desterrados.
La segunda generalidad es como hemos visto, que es mayor y mas profundo el análisis de las acciones que llevaron a cabo quienes buscaron frenar los procesos, que el análisis de los errores propios que tuvieron su génesis en los propios procesos reformistas.
Pero hay una tercera generalidad, y mucho menor es aún el análisis que se ha hecho de ella , nos referimos a la relación de lo uno con lo otro; es decir que relación hubo entre las iniciativas conservadoras y los errores del "progresismo".
Podemos inferir que, si ante un proceso de avance social y político en el cual las fuerzas conservadoras hayan intentado frenarlo y destruir sus causas; la experiencia acumulada en ese proceso será el motor histórico para un nuevo proceso de acumulación hacia un nuevo intento de avance social; y aquí deberíamos agregar otro análisis:
¿En ese nuevo proceso de acumulación no estaría ya enquistado el gérmen de los nuevos errores de "progresismo" que, faciliten a los nuevos intentos conservadores, retrasar una vez mas la historia?
Negarlo sería como el colmo de los dialécticos.
En la historia mas reciente, acaso: ¡¿No estuvo en la génesis del "progresismo" de la época, cuestionar al peronismo, porque era "el dique de contención" a la clase trabajadora?
¿No estuvo acaso en la génesis de los movimientos de resistencia, parte de lo que luego derivó en el Vandorismo, el C. de O. y luego la Triple A?
¿No fueron las "vanguardias revolucionarias" las que caracterizaron a la Primera Junta Militar del 76 como una Dictadura Democrática?
Todo eso sucedió, y aunque no es intención iniciar un análisis de cada una de estas situaciones, ni emprenderla contra nadie sólo para encontrar un chivo expiatorio, dividir al campo popular que, a través de la construcción histórica, aún en las contradicciones y errores ha sabido hoy generar un espacio común, donde lo ideológico está por encima de las ideologías; donde lo político está por encima de lo partidario. Ahora bien, tampoco es cuestión de no aprender de nuestros errores y, asistir a situaciones de "quiebre" que por nuevas, erróneas, desinteresadas o no, no dejan de ser cuestiones que atentan hoy, contra una forma de construcción política de las mayorías que, tal vez sea la de mayor volumen político y social que se haya construido en la historia de Argentina, desde su nacimiento como estado moderno.
Hace tiempo, escribimos algo sobre la necedad de pensar la construcción política en términos individuales, personalistas; y la necesidad de hacerlo en términos colectivos, de amplia participación social. El caso en cuestión fue para las elecciones a Jefe de Gobierno de 2011, donde decíamos que si la lógica del neo conservadurismo era la de plantar candidatos a partir del marcketing político, y la connivencia de los medios hegemónicos; era para el campo popular en la ciudad de Buenos Aires, una batalla perdida antes de empezar; y decíamos que, a nuestro entender la disyuntiva "Construcción Territorial o Candidatos por Televisión", no era una alternativa para quienes creían en un proyecto de nación soberana.
Hoy asistimos, no sin asombro debemos decirlo a definiciones de quienes se auto impulsan como candidatos a jefes/as de gobierno en CABA, que sugieren que la política neo liberal en la ciudad ha resultado en una buena gestión. Así de clarito.
Llegaron luego los mails desesperados, aclarando lo que todos podemos entender sin que nadie nos aclare nada, proponiendo "descifrar" lo dicho a través de la comprensión "del sentido aymará del término vivir en plenitud". Si, una bárbaridad; en diferentes y varios aspectos, pero esto ya no viene al caso; será tal vez motivo de otro análisis.
¿Qué es este Nuevo Engendro que nos proponen? ¿Cuánto hay de personalismo y cuanto de una visión colectiva, que por cierto preferimos pensar que aunque colectiva, es la visión de una pequeña, trasnochada y burocratizada minoría?
Es de suponer, que seguirán las aclaraciones. Es de esperar que no las atenderemos, sin antes escuchar lo que está grabado; por lo menos como un ejercicio de respeto a nuestra capacidad de razonamiento y evaluación.

Hace tiempo, escribimos algo sobre la necedad de pensar la construcción política en términos individuales, personalistas; y la necesidad de hacerlo en términos colectivos, de amplia participación social. El caso en cuestión fue para las elecciones a Jefe de Gobierno de 2011, donde decíamos que si la lógica del neo conservadurismo era la de plantar candidatos a partir del marcketing político, y la connivencia de los medios hegemónicos; era para el campo popular en la ciudad de Buenos Aires, una batalla perdida antes de empezar; y decíamos que, a nuestro entender la disyuntiva "Construcción Territorial o Candidatos por Televisión", no era una alternativa para quienes creían en un proyecto de nación soberana.
Hoy asistimos, no sin asombro debemos decirlo a definiciones de quienes se auto impulsan como candidatos a jefes/as de gobierno en CABA, que sugieren que la política neo liberal en la ciudad ha resultado en una buena gestión. Así de clarito.
Llegaron luego los mails desesperados, aclarando lo que todos podemos entender sin que nadie nos aclare nada, proponiendo "descifrar" lo dicho a través de la comprensión "del sentido aymará del término vivir en plenitud". Si, una bárbaridad; en diferentes y varios aspectos, pero esto ya no viene al caso; será tal vez motivo de otro análisis.

Es de suponer, que seguirán las aclaraciones. Es de esperar que no las atenderemos, sin antes escuchar lo que está grabado; por lo menos como un ejercicio de respeto a nuestra capacidad de razonamiento y evaluación.